viernes, 12 de noviembre de 2010

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SentiPensante
Parece ser
que en el país de los ciegos
hasta el tuerto es rey
y no hablo de específicos tuertos
sino de los vocacionales.
Parece ser
que en pueblo chico
infierno grande
y, sin lugar a dudas,
hablo de cada infierno dentro.
Parece ser
que hablan los que no hacen
marcando, de sentados, el error de algún hacer
mientras quedan calladas
las manos de hechos claros
sin especular con ser y no ser.
Parece ser
que en este pocito en los confines del mundo
rodeado de sierras mansas que acunan hasta adormecer
nadie asume que en la unión
(compleja, variada, diversa)
existe la única posibilidad de fuerzas
para ser parte de este devenir que no para de mover.
Parece ser
que la altura de las circunstancias
está en dejar de ser 3 pelagatos jugando a disputar la nada
con el recurrente destino de la nada misma.
Parece ser
que ganan siempre los concretos
mientras el resto, distraído en mundanos pleitos,
se “sorprende” una vez más y vuelve a interpretar el cuento
desde el enojado opuesto.
Parece ser
que no va a pasar lo que creo:
que dejemos de contar papelitos,
de rastrear adeptos,
de disputar puestos,
de marcar lo negro del errado adverso,
Y, al final, el final en infinita reproducción:
los tiempos nos comieron.
Parece ser
que una historia un poquito más justa
va a seguir esperando en las proclamas
de algún lindo panfleto.
Pareciera ser
que no lo merecemos.
Igual quiero creer
que podemos estar a la altura de los nuevos tiempos,
saltar constantes,
desarmar egos,
desandar lo obvio y
dejar de mirarnos primero.
Y cerrar los ojos para tocar lo inmenso,
abrazar a otro que no está tan lejos (disculpar el melodrama),
sin tantos miedos,
sin la cómoda excusa del pero
que solo embarga, una vez más,
a los históricos usados desde cualquier intento.
Al final nosotros, tristes o defraudados, seguiremos comiendo. 

Mané Chiotti

Mané trabaja en Tierra y Ambiente. Si están interesados en participar o sólo desean escribir por cualquier tema relacionado por los derechos a la tierra y un ambiente más sano, pueden hacerlo en las siguientes direcciones


Si en cambio desean realizar un comentario sobre el  texto pueden hacerlo a su dirección particular, o acá mismo y nosotr@s se lo haremos llegar.
manechiotti@yahoo.com.ar

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El mundo 

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende. 

de "El libro de los abrazos" Eduardo Galeano 



**La imagen fue tomada de google imgágenes

 

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