Aqui estamos de nuevo, haciéndoles llegar un breve informe sobre la donación realizada en la Escuela de Chancaní.
Transcribo el mail que nos enviara Patricia Reimondi, sobre la actividad antes mencionada
El viernes 18, fuimos con mi marido, a la escuelita Gregoria Matorras de San Martín, a 11km de Chancaní. La escuelita está a 60km de Taninga, pasando por los túneles y a 4 horas y un poquito más de la casa de Melina, la maestra de la escuela, que hace todos los días esos kilómetros, ya que vive en Salsacate, al lado de Taninga.
La escuela es pobre, sin agua potable, sin heladera, con algunos animales, con panel solar y ahora, gracias a una empresa de Santa Fe, con un generador eléctrico, pero con una necesidad muy grande de los 10 niños y sus familias. La escuela estuvo cerrada por 18 años, hasta que este año la abrió Melina.
Las aulas van desde Jardín hasta quinto grado. La mayoría (niños ya grandes) sólo saben escribir su nombre y no conocen ni su apellido, o la fecha de sus cumpleaños o preguntas elementales como cuántas horas tiene un día o los días de la semana.
Las aulas van desde Jardín hasta quinto grado. La mayoría (niños ya grandes) sólo saben escribir su nombre y no conocen ni su apellido, o la fecha de sus cumpleaños o preguntas elementales como cuántas horas tiene un día o los días de la semana.
La maestra nos cuenta que, cuando llegó, allá por el mes de marzo de este año, había niños que al verla huían y se escondían detrás de los corrales de animales, incluso le llevó casi diez días para que le hablen en clase. Empeora las cosas que algunos padres son analfabetos y se conforman con el bolsón.
Cuando llegamos los chicos no nos quisieron saludar, se fueron adentro de la escuela, después poco a poco se fueron acercando y no todos quisieron posar para la fotografía. Cuatro o cinco colaboraron con el cartel que preparamos para la escuela San Martín en agradecimiento por todo lo que colaboraron los alumnos de esa escuela.
Llevamos libros, material didáctico, juguetes, alimentos no perecederos, golosinas, ropa, calzado, una computadora, un colchón y una máquina de coser a pedal, imprescindible para hacer sus frazadas.
También otra necesidad era aprender a curtir cueros de cabritos, para venderlos en la zona; mi marido les llevó material y les enseñó como hacerlo.
Queremos agradecer, en este mensaje, especialmente a la Biblioteca Popular Sarmiento, por su colaboración con libros de cuentos y diccionarios.
Muchísimas Gracias a tod@s lo que hicieron posible esta entrega solidaria.
Patricia
Llevamos libros, material didáctico, juguetes, alimentos no perecederos, golosinas, ropa, calzado, una computadora, un colchón y una máquina de coser a pedal, imprescindible para hacer sus frazadas.
También otra necesidad era aprender a curtir cueros de cabritos, para venderlos en la zona; mi marido les llevó material y les enseñó como hacerlo.
Queremos agradecer, en este mensaje, especialmente a la Biblioteca Popular Sarmiento, por su colaboración con libros de cuentos y diccionarios.
Muchísimas Gracias a tod@s lo que hicieron posible esta entrega solidaria.
Patricia




