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viernes, 9 de octubre de 2009

12 de octubre



... y son hombres y mujeres que soñaron, vivieron y viven en su tierra.

Tierra
Madre
canto
sol
manos
voces murmurando
el sueño
la noche
la luna
y el llanto quebrado
de un pueblo
Silencio,
la memoria
acude al amanecer
a grupa
del quetzalcóatl





Este pretende ser un humilde homenaje a esos hombres y mujeres que poblaron y pueblan nuestra América en las voces nahuatl, guaraní y en la voz particular de un poeta ecuatoriano.

***

Besa a la Madre Tierra
el Padre Sol...
¡y de su beso brota una flor!

Anónimo Nahuatl (versión de Horacio Quiñones)

***

Como en prisión de espejos,
dondequiera que me vuelva
miro al Dios de la Dualidad.
Pero, ¿dónde está la verdad?
¡Embriágate, oh, embriágate!

Anónimo Nahuatl (versión de Horacio Quiñones)

***

Un habitante de lejanas tierras
veo yo, Pájaro;
a un habitante de lejanas tierras
en verdad veo yo, Pájaro.

Anónimo Guaraní

***


Yo fundé una república de pájaros
sobre las armaduras de los conquistadores





Si entro por esta puerta veré un rostro


ya desaparecido, en un clima de pájaros.


Avanzará a mi encuentro


hablándome con sílabas de niebla,


en un país de tierra transparente


donde medita sin moverse el tiempo


y ocupan su lugar los seres y las cosas


en un orden eterno.


("Familia de la noche")


JORGE CARRERA ANDRADE (Quito, 1903-1978)

(si desean leer más de este poeta, pueden llegarse hasta aquí, http://amediavoz.com/carrera.htm)

***
Los textos fueron extraídos de
Memoria de América en la Poesía
Antología 1942-1992
Ediciones Unesco




viernes, 21 de agosto de 2009

Memorias de Adriano

Querido Marco:

He ido esta mañana a ver a mi médico Hermógenes, que acaba de regresar a la Villa después de un largo viaje por Asia. El examen debía hacerse en ayunas; habíamos convenido encontrarnos en las primeras horas del día. Me tendí sobre un lecho luego de despojarme del manto y la túnica. […]

No te llames sin embargo a engaño: aún no estoy tan débil como para ceder a las imaginaciones del miedo, casi tan absurdas como las de la esperanza, y sin duda mucho más penosas. De engañarme, preferiría el camino de la confianza; no perdería más por ello, y sufriría menos. […]

De todas las felicidades que lentamente me abandonan, el sueño es una de las más preciosas y también de las más comunes. Un hombre que duerme poco y mal, apoyado en una pila de almohadones, tiene tiempo para meditar sobre esta voluptuosidad particular. […]

¿Qué es el insomnio sino la obstinación maníaca de nuestra inteligencia en fabricar pensamientos, razonamientos, silogismos y definiciones que le pertenezcan plenamente, qué es sino su negativa de abdicar a favor de la divina estupidez de los ojos cerrados o de la sabia locura de los ensueños?

Marguerite Yourcenar

Memorias de Adriano

Traducción de Julio Cortázar

Ed. Debolsillo, 2008